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sábado, 21 de febrero de 2009

A mis treinta y tres (equinoccio)

La tercera foto es el Ponticino del Instituto Bíblico de Roma, un puentecito que une clases y clases del lugar donde estudié Sagradas Escrituras durante tres años. A muchos les parecerá raro que exista una carrera así... pero existe, y es bellísima. A pesar de las dificultades es una alegría haber podido dedicarme a profundizar en la Palabra de Dios.


Allí (y en mi habitación del colegio) viví los momentos más duros de los tres maravillosos años de mi vida romana... allí agoté cigarros entre ventana y ventana hasta que prohibieron fumar en todo el territorio Vaticano (el Instituto tiene consideración extraterritorial, aunque está en pleno centro de Roma, junto a la Fontana di Trevi).

Son muchos los recuerdos, mi vida en Roma, la caminata por la mañana atravesando Piazza Navona, esquivando por detrás el Panteon (o si iba con tiempo dando el rodeo para verlo por delante), pasando junto a la Minerva y a la Piazza del Collegio Romano, con sus estudiantes (ahora es un liceo de secundaria) que debían llevar las mismas ganas que yo de ir a clase (ahora suspiro... ¡ay, Roma!).
Recuerdo la sensación de sentirme incapaz de conseguir sacar aquellos estudios, y recuerdo que esos esfuerzos me hicieron. Recuerdo sobre todo a los amigos que encontré y que son el mayor regalo que me traje de Roma, ellos me hicieron capaz de esos esfuerzos y de aquellos estudios.

Alrededor de ese puentecito se movía un mundo entero en el que me siento entusiasmado de vivir... un mundo que sigue P.zza della Pilota, Primavalle, Roma entera, Italia entera, y el mundo que sigue girando, construido por miles de esfuerzos como aquellos, y habitado por miles de amigos... y todo ese mundo sigue siendo fruto de la Palabra de Dios y sigue iluminado por ella.

¡Qué bonita es la vida, incluso en sus dificultades, o tal vez precisamente por ellas!
Esta foto es una definición... un recuerdo de los esfuerzos que merecen la pena, del trabajo compartido, de la amistad desinteresada y unida... por dentro es sólo un pasillo, por fuera un precioso puentecito a cuatro metros de altura, pero para muchos es el símbolo de recuerdos inolvidables y una oración... que sepamos coser nuestra vida a la Palabra que une a Dios con los hombres.
"Como la lluvia y la nieve bajan del cielo y no vuelven allí sin haber regado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que de semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sin haber cumplido lo que yo quiero y llevado a buen fin aquello para lo que la he mandado".
(Equinoccio quiere decir que vamos por la mitad... ergo... sigue...)

14 cosas que me dicen:

Eudora dijo...

Qué suerte, pero qué suerte teneis los curas...

Anónimo dijo...

Asi es querido padre, asi es la amistad un puente que a veces duele por q parece q no podemos estar alli, por q no podemos cruzarlo, asi son tambien los estudios, paginas infinitas al viento, caminos trazados en pos del sueño, el tuyo de una linda realidad, tu dios y sagradas escrituras...en hora buena, te podré confesar q no va por ahi lo mio, tiendo más al budismo, pero igual siempre he creido q la vida es acerca de caminar, tender puentes, cruzarlos de ida o de regreso, recordar, y vivir apenas un instante cual pincelada de trazo etereo...

Anónimo dijo...

Que belleza la ciudad de Roma. He disfrutado leyendo como enumeras sus plazas...
Ay! tiempo de los estudios ¡tan duro cuando lo vivimos! (o eso pensamos) y que maravillosos son esos años en el recuerdo.

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Nostalgia... de juventud.

Carla dijo...

Siempre me encanta leer lo que escribis, siempre encuentro cosas muy buenas y lindas

Un cura dijo...

Vaya, qué raro, he encontrado un hueco en domingo para responderos. Feliz domingo a todos.

Eudora, llevas razón, qué suerte tenemos. Gracias.

Anónimo, me alegra que hayas comprendido lo que la imagen quiere significar. Gracias por comentar en el blog, aunque no coincidamos en la fe, se ve que no estamos tan alejados, así que seguiremos caminando.

Al segundo Anónimo, gracias también... Roma tiene algo especial y el tiempo de los estudios, pues también, la verdad.

P Vázquez, la nostalgia, cuando no nos atenaza, cuando nos enseña a disfrutar de los momentos, puede ser un sentimiento capaz de entusiasmarnos. Gracias por pasar y comentar.

Gracias a ti también, Carla, siempre bienvenida.

Un saludo a todos. Buona Domenica!

Hisae dijo...

Feliz cumpleaños, Lorenzo.

Mundo Animal. dijo...

´´´.´´´·:::::·´´´.´´´
,.•´¨`•.( -.- ).•´¨`•.,¸
`•--•-¨( “)(“ )¨-•--•´
Buenas tardessss deseo que tengas una genial semana, saludos.. Christiannnnnnnnn.

Un cura dijo...

Mario, muchas gracias. Me alegra volver a verte por aquí.

Gracias también a ti, Christian. Siempre me asombra tu habilidad... y el angelito es una monería.

Gracias.

JuanRa Diablo dijo...

Me hago una idea de la añoranza que te producirá recordar aquella etapa en Roma. Debió ser bonito.

Alfonso Sandoval dijo...

La verdad que el lugar donde estudias y pasas una parte de tu vida para prepararte para ser un profesional, es muy bonito y te ilusiona mucho recordarlo.... Me encanta la facultad donde estudio

Un cura dijo...

JuanRa, pues sí, la verdad es que mi estancia en Roma fue bellísima. Gracias por pasar.

Alfonso, disfruta de tu estancia en la Universidad y aprovechala bien. Gracias.

Jimmy dijo...

Parece un lugar entrañable.

Un cura dijo...

Los lugares compartidos con amigos siempre son entrañables, Jimmy. Gracias por pasar y comentar.